Científicos australianos anunciaron hoy el descubrimiento de una colonia de diablos de Tasmania con rasgos genéticos especiales, que podrían salvar de la extinción a la especie, amenazada por un letal cáncer.
La enfermedad ha diezmado las poblaciones del marsupial en la isla australiana que le da nombre, pero se ha descubierto una colonia que parece ser inmune a los tumores, indicó Kathy Belov, jefe del equipo de investigadores de las universidades de Sídney y Tasmania.
El pequeño mamífero, similar a un zorro, sufre desde mediados de los años 90 un extraño tumor cancerígeno facial contagioso que se transmite por un mordisco y sólo afecta a esta especie.
La enfermedad, que crece en la boca y cara y en cuestión de tres meses aumenta tanto de tamaño que no les permite comer, ha matado en apenas 15 años al 70 por ciento de los diablos de Tasmania, mientras las autoridades buscan desesperadamente alguna forma de salvarlos.
Sin embargo, Belov dijo que todavía hay tiempo para estudiar a fondo el cáncer y encontrar una vacuna, pues debe haber un rasgo genético que explique el hecho de que el 20 por ciento de las poblaciones del animal no ha desarrollado el cáncer, por lo que "es posible que estén muriendo menos animales de lo que pensábamos".
Hace un año, el Ministerio de Medio Ambiente australiano incluyó por primera vez al marsupial carnívoro más viejo del mundo en su lista de especies en riesgo "crítico" de desaparecer para siempre y ahora dedica a su conservación casi 8 millones de dólares anuales.
Los primeros colonizadores blancos de Tasmania llamaron al marsupial "demonio" por sus chillidos aterradores, mal carácter, pelo oscuro y fuerte mandíbula.
Desapareció del continente australiano hace unos cuatro siglos, posiblemente por la creciente presencia del perro salvaje o dingo, pero sobrevivió en la isla situada en la punta sureste del país.