En 2005, siete años y tres meses después de la primera reunión, entró en vigor el Protocolo de Kyoto luego de sufrir un fuerte golpe en 2001 por la retirada de los 3 países actualmente más poblados del planeta: India, China y particularmente de Estados Unidos (principal productor de estos gases con un 25% a nivel mundial), este último alegó que el acuerdo estaba fundamentado en pruebas científicas débiles, sus industrias sufrirían y no limitaba dicha producción para todos los países. El 2 de Diciembre de 2003, un representante del gobierno de Rusia (Andrei Illarionov) declaró que su país (causante del 17% de los gases invernadero) no ratificaría el tratado por amenazar la economía de su país, la cual depende principalmente de la energía, pero finalmente, en Noviembre de 2004, Rusia le dio el respaldo necesario al tratado para lograr su implementación.